El reptil guarda equilibrio
subido en su cola verde
y hace juego malabares
con su silbido de géiser.
Pero ¿dónde están, que no hallo en mi camisa
las dos hermanas de leche?

Cómo escuecen las higueras…
¡ay que sí que cómo escuecen!

Ángelicas, las abejas
a los negros higos vienen
para chupar sus heridas
como si medoros fuesen.
Pero ¿dónde están, que no hallo en mi camisa
las dos hermanas de leche?

¡Cuánto gallo a cinco patas
de coral barbiponiente!
¡Cuánto lilio en calzoncillos
se queda sobre los céspedes!
Pero ¿dónde están, que no hallo en mi camisa
las dos hermanas de leche?


ENVIADO POR JOSÉ MANUEL SANRODRI

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